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Departamento de educación,
Cultura y Deporte
23 de Septiembre de 2020

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Título:  Welcome to hell
  Escritor: Alfonso Marco
    Descripción breve: Crónica, antecedentes y reflexiones en perspectiva acerca de la guerra y la masacre en Bosnia-Herzegovina.
    Comentario: Me siento muy honrado de tener la oportunidad de aportar unos comentarios a este magnífico libro en el que Alfonso Marco trata, con eficacia y acierto, de hacernos más difícil el olvido. Hace ya algunos años que, en medio de las ruinas de Sarajevo y con el cadáver de una niña en mis brazos, prometí a gritos que nunca olvidaría y que contribuiría con mis testimonios a hacer difícil esa irresponsable actitud. Y no por deseos de venganza, que si los hubo, fueron breves e irracionales respuestas provocadas por la capacidad de sembrar odio que tenían los salvajes.

Luchar por que se sepa lo ocurrido, por contribuir a desenmascarar a los culpables, por sacar lecciones de la infamia que destruyó tantas vidas y tantas esperanzas es tarea imprescindible, si se quiere que la justicia avance y que junto al necesario castigo a los culpables, libere a las víctimas de la tentación de la revancha y a todos los pueblos de culpabilizaciones colectivas.

Vivimos en la sociedad de la información y sin embargo, estamos muy mal informados. Pocas guerras han sido tan cubiertas mediáticamente como lo fue la de Bosnia durante los largos años de genocidio planificado. Pero aún hoy, con las pasiones más calmadas, sorprende el número de personas (algunas pretendidamente ilustradas) que no han comprendido la naturaleza, la lógica y las repercusiones de aquellas masacres y de las secuelas y riesgos que perduran.

Primer gran conflicto en Europa tras el fin de la guerra fría, demasiados tics, prejuicios, dogmas y cobardías ideológicas empañaron desde el principio el debate y la toma de posiciones sobre el odio armado que arrasó la antigua Yugoslavia. No voy a extenderme en ello, pues ya he sido insistente y reiterativo hasta la saciedad, sin demasiado resultado con las obtusas mentes que muchas veces, revestidas de supuestos conocimientos históricos, matizados por prejuicios inconfesables, han confundido a víctimas con verdugos, pues todos estaban manchados de sangre.

Este conflicto ha consolidado mi impresión de que hay mucha gente que sabe mucho, pero que no entiende nada. Y que todavía es escaso el ejercicio de comparar los hechos, desde su conocimiento, con los valores irrenunciables y universales que decimos defender. También ha consolidado mi aversión profunda a un modelo de supuesto pacifismo que mezcla el sueño de la paz con la realidad de un genocidio y contribuye al desarme de las víctimas en su derecho básico a defenderse. O a ser defendidas.

Y puesto que la violación masiva fue uno de los instrumentos odiosos de la limpieza étnica (calificación de lo que allí sucedía que tuve el triste honor de ser el primero en utilizar ante los medios), permítaseme que defina mi posición con ese ejemplo. Para algunos, la violación es un acto a dos. Para otros, es un crimen perpetrado contra alguien. Estamos contra la violación: entonces no se puede ser neutral porque no nos guste, sino que hay que intervenir para evitarla, frenarla, para detener al culpable. Y debe ser castigada, pues de no hacerlo, se abandona a la víctima y a los suyos en el territorio de la venganza, y se estimula a los violadores a continuar haciéndolo.

El genocidio de Bosnia fue una violación, en toda regla y crueldad, de los derechos de toda una población (esencialmente musulmana) inocente y pacífica. Y algunos acusan a las víctimas de corresponsabilidad, porque se habían puesto la minifalda de la libertad. Y por tanto, andaban provocando, que diría no hace mucho algún espécimen de juez fachoso.

Este libro de Alfonso, contribuye a desenmascarar mentiras, medias verdades, cinismos varios y políticas de avestruz. Y arroja otro montón de luz sobre la naturaleza de la masacre y las exigencias del tratamiento curativo y preventivo. Para que no haya más genocidios en Europa y no tengamos que arrepentirnos más veces por nuestras cobardías.

Por eso es oportuno y su lectura imprescindible para los que queremos vivir en paz y en derecho. Porque la memoria y la justicia son dos antídotos esenciales frente a la propagación de la peste ultranacionalista y sus inevitables consecuencias de odio y destrucción.

    Crítico: José María Mendiluce, Coordinador Humanitario de Naciones Unidas para la ex-Yugoslavia (1991-1993)
    Editorial: Diputación General de Aragón
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